Hacer leña del árbol caído.

En este post quiero hablarte de un comportamiento social, extendido más de lo que yo quisiera, y muy negativo tanto en la vida personal  como en entornos laborales. Has oído en más de una ocasión el dicho de “hacer leña del árbol caído”, es cuando una persona aprovecha la situación desfavorable de otra para criticarla, hacerla de menos, aislarla, juzgarla, en definitiva sacar una ventaja a expensas suyas, y sólo porque en tal circunstancia es mucho más fácil hacerlo.

Y sí todos conocemos, y tú también, personas que son auténticas expertas en criticar y juzgar los errores ajenos. En tu vida personal  estoy segura que te habrás encontrado con estas personas más de una vez, esas que pisan a los que consideran más débiles de su entorno para así brillar ellas más, personas que destacan a expensas de los otros y no por méritos propios.

Y qué me dices de los que hablan de ti por detrás, a tu espalda, en grupos de whatsapp donde te juzgan y te critican sin educación, sin vergüenza, llegando incluso a aprovechar información que tú hayas podido contarles como una confidencia en un momento de debilidad, y luego la aprovechan en tu contra para perjudicarte o para que te deje en mal lugar. En el fondo son unos cobardes y no lo harían a la luz del día.

En esta ocasión quiero hablarte de esta conducta en el mundo laboral, y ver cómo esas personas se comportan con sus compañeros de trabajo.

No hay empresa en la que no te encuentres al “liante”, sí ese que se entera de todo, se sabe la vida de todos los compañeros y lo mejor de todo, es un indiscreto en grado supino y todo aderezado de una gran intencionalidad. No te puedes fiar de nada de lo que te cuenta y ten mucho mucho¡¡¡cuidado!!! con él, ya que a la mínima hará lo mismo contigo.

Mención destacada la del “criticón” ese que lo critica o lo censura todo, sin disculpar ni las faltas más leves, que habla mal de los compañeros y sus acciones. Lo que quiere es simplemente descalificar a los demás sin otra intención que la de desacreditarlos, para así destacar ellos.

Y el “malas pulgas” ese que siempre parece que está de mal humor, ese que tú dices no se soporta ni él. Su vida gira alrededor de sí mismo, necesita sentirse por encima de los otros, ganar, superar, brillar… tiene que ser agotador, no te engañes.

Por último, pero no por ello menos importante el “burlón” el típico que se burla de todo bicho viviente que esté a su alrededor, en clara desventaja o en minoría, ese será el foco de sus burlas. La burla forma parte de su identidad y por supuesto en el trabajo no desaprovecha ocasión.

Hay un denominador común a todos estos personajes que te puedes encontrar en entornos laborales, no son buenos compañeros. Busca rodearte de personas que compartan tu escala de valores y aléjate de los otros en cuanto los identifiques para no ser víctima de su toxicidad.

Consejos para convivir con esos personajes:

  • Un mal compañero se esconde tras una cara hipócrita,  por eso recuerda manejar con cuidado las relaciones en el trabajo.
  • Evita participar en los rumores de oficina, pues a veces los malos compañeros buscan arrastrarnos a ser sus cómplices, no pases tú, sin notarlo, por una mala persona también.

Todos vivimos malos momentos, unas veces se superan rápido y otras nos llevan más tiempo, forman parte de la vida y nos servirán para conocernos mejor a nosotros mismos y aprender de ellos. Lo que no debemos permitir, es que malos compañeros como los descritos, nos amarguen en el trabajo, para ello marcaremos límites y mostraremos una actitud firme de forma asertiva.

“Sé tú mismo. El resto de papeles ya están cogidos”. Oscar Wilde.

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