Yo soy así, así seguiré, nunca cambiaré.

Es la letra de una canción de Alaska que todos hemos cantado alguna vez, pero también es la típica  frase de muchas personas para justificar ser muy desordenadas, no llegar a tiempo nunca, dejar las cosas para el último momento. Una excusa que utilizan aquellos que saben que no está bien lo que hacen y que no tienen pensado cambiar. Todos conocemos a un amigo que es un desastre con el orden en su casa, o ese que siempre llega tarde y nos hace esperar, o aquel que entrega sus tareas in extremis y le disculpamos diciendo:

 “Mi amigo es así, no hay nada que hacer con él, no va a cambiar a estas alturas”.

¿Estás de acuerdo con esta afirmación?

De eso nada te digo, las personas pueden cambiar y lo hacen varias veces a lo largo de su vida. Si el entorno cambia, nosotros lo hacemos con él. La necesidad de adaptarnos al medio es la que produce esos cambios vitales. Aunque es cierto que la tendencia es hacia la estabilidad, eso no significa que seamos inamovibles. La vida en sí misma es un cambio.

Luego viene claro, el querer o no querer cambiar porque una persona no cambia si no toma conciencia de cómo es o no tiene ningún interés en saber porque se comporta así, por mucho que las personas de su entorno se lo digan o le intenten cambiar. Cambiar requiere trabajo y no todas las personas están dispuestas a esforzarse y buscan excusas para no hacerlo. Yo siempre les digo “No me cuentes historias, que a mí no me la das”.

Qué razones llevan a una persona a resistirse al cambio:

  • “Tengo miedo” El miedo para mi es la primera razón, el desconocer que va a pasar si se cambia, en general las personas se lanzan si piensan que lo que les espera merece la pena pero si no están seguras, lo más probable es que no abandonen su posición.

  • “No necesito cambiar” Algunas personas no ven necesario cambiar y salir de su zona de confort. Se sienten cómodas como están y seguirán funcionando del mismo modo.


  • “No sé cómo hacerlo” El cómo cambiar, no saben cómo hacerlo ya que algunas personas no son capaces de realizar un proceso de autoconocimiento que les de las pautas del cambio. No quieren mirar muy de cerca porque tienen miedo de lo que podrían ver.

 

  • “Siempre he sido así” Algunas personas se sienten muy apegadas a sus hábitos, han hecho determinadas cosas de cierta forma durante mucho tiempo, y para ellas es muy difícil cambiar esos patrones.

 

  • “No voy a hacerlo porque tú me lo digas” Cuando la persona ve el cambio como una imposición de otra persona la primer reacción será de rechazo y las posibilidades de cambio se reducen al mínimo.

 

  • “No me apetece” Si la persona no se siente motivada el cambio raramente se producirá. Se necesita motivación para que la persona haga algo, para que actúe.

 

  • “Eso yo no lo voy a hacer” Cuando el cambio lleva a la persona a una ruptura con su sistema de creencias y opiniones.

 

Un cambio siempre es una oportunidad de autoconocimiento. Debemos ver el cambio no como una amenaza, sino como un beneficio, es algo positivo que nos lleva a ser mejor persona y a conseguir nuestros objetivos personales y/o profesionales.

 

“El secreto del cambio es enfocar toda tu energía, no en la lucha contra lo viejo, sino en la construcción de lo nuevo”. Sócrates.

 

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